LA EYACULACIÓN FEMENINA...



LA EYACULACION FEMENINA

Tomado de la edicion de La Republica, suplemento del Domingo




Marco Aurelio Denegri.






La eyaculación femenina se conoce desde la antigüedad.

Aristóteles la menciona y después la mencionó también Galeno, pero el más explícito al respecto ha sido San Agustín (354-430), que se expresa como sigue:"Quieren que Líbero derive de libramiento, porque los hombres, en su comercio carnal, con su ayuda, expelen los sémenes y quedan libres.


Y esto mismo dicen que hace en las mujeres Líbera, por otro nombre Venus, porque también dicen que ellas expelen sus sémenes. Por esta razón, a Líbero le colocan en el templo esta parte viril del cuerpo, y a Líbera la de la mujer.

A esto añaden que se asigne a Líbero mujeres y vino para excitar la libido."(San Agustín, La Ciudad de Dios, Libro 6, capítulo 9: "Oficios de cada uno de los dioses.")



Lo que hoy se sabe acerca de este asunto, o mejor dicho, lo que yo sé, es lo siguiente:



1) No todas las mujeres eyaculan.

El porcentaje de las eyaculantes bordea el 30 por ciento. Sin embargo, ateniéndonos a los hallazgos de Masters y Johnson, en su famosa obra Human Sexual Response, la eyaculación femenina no existe.

Masters y Johnson no dicen ni pío sobre el particular, ora por insuficiencia investigatoria, ora por mala observación, ora por no haber sido considerable su población de investigandas.



2) El eyaculado femenino no es seminal, desde luego.

No tiene el olor ni el sabor característico del semen; éste huele a lejía o a pescado, pero la vaciada femenina es prácticamente inodora y no tiene el saborcete medio salino del semen, sino que más bien es un poco dulce, lo cual generalmente ocurre tres o cuatro días antes de la menstruación.



El eyaculado femenino no tiene un sabor único, sino cuatro: uno para cada semana del mes. Así lo asegura una mujer que no suele decir tonterías y que ha investigado el punto a fondo, observando y probando sus propias eyaculaciones.



El eyaculado femenino se compone de fosfatasa ácida prostática, glucosa, úrea y creatinina.

Estas dos últimas substancias son productos finales del metabolismo proteínico y normalmente se hallan en la orina; las dos primeras, la fosfatasa ácida prostática y la glucosa, se hallan en el eyaculado femenino en proporciones mayores que en las muestras de orina.


Además de las cuatro substancias antedichas se han detectado en el eyaculado femenino vestigios enzimáticos y vitamínicos y también sales minerales.


Huelga decir que en el eyaculado femenino, como en el masculino, la mayor parte del contenido es acuoso, alrededor del 82 por ciento.


El eyaculado femenino es más lechoso y menos grumoso que el semen y a veces es más abundante, mucho más; pero, eso sí, disminuye con el advenimiento de la menopausia.

Les ocurre, pues, a las mujeres lo mismo que a los hombres: comienzan a eyacular menos por el envejecimiento

3) Discuten los especialistas acerca de la vía de emisión del líquido semenoide en la mujer. (El sufijo -oide significa parecido a, y por eso semenoide quiere decir parecido al semen.)

Dicen unos que ella lo eyacula por la uretra y otros que se trata de un trasudado vaginal. (El trasudado es el líquido que ha atravesado una membrana sin fenómenos inflamatorios. Cuando los hay se llama exudado.)

Muchas mujeres dicen que la eyaculación no sale por la uretra, y tienen razón.

Hágase la prueba siguiente: estando la mujer de pie, introdúzcase el miembro en la vagina y espérese a que la mujer la dé. Sáquese entonces el miembro y se verá que sobre él está el eyaculado femenino.

Esto no ocurriría si la eyaculación fuese uretral. Cuanto más rápido la dé ella, tanto mejor. No deben usarse cremas ni lubricantes. La prueba –repito– debe hacerse de pie, no en la cama. (*)


4) Hay estrecha relación entre la eyaculación femenina, el Punto G y el músculo pubococcígeo, graciosamente llamado “Músculo del amor”, y que es el elevador y constrictor del ano.
Si la mujer ha activado su Punto G (**) y si no deja de activarlo en el proceso de excitación sexual, entonces, por lo general, eyacula. (Yo conozco el caso de una cuarentona que activó tardíamente su Punto G y comenzó a eyacular, y bastante.)


5) La eyaculación femenina no se presenta, necesariamente, como sí la masculina, con el advenimiento de la pubertad.

A veces –y creo que esto es lo común– las mujeres (quiero decir, las que tienen aptitud y condiciones para ello) comienzan a eyacular después de cumplir los 20 ó 25 años de edad, y ocasionalmente después de los 30 y aun de los 40.


6) La presencia, en las eyaculadoras, de tejido prostático vestigial y fosfatasa ácida prostática explicaría parcialmente el fenómeno de la eyaculación femenina.


7) He visto varios casos de eyaculación femenina y todos con emisión por la vagina; pero no he visto ningún caso de eyaculación femenina rectal.

Sin embargo, existe; es rarísima, pero existe. Me lo aseguran dos personas absolutamente confiables.

No obstante, repito, yo, personalmente, no puedo dar fe de ello. Considerando, empero, que hay algunos homosexuales y algunas mujeres heterosexuales que tienen lubricación anal (***), no me parece, en realidad, tan sorprendente que haya mujeres que eyaculen por el recto.


8) Se ha comprobado que en la población lésbica hay mayor número de eyaculantes que en la población no-lésbica.

Esto se relaciona con la comprobación de Masters y Johnson según la cual el coito homosexual es menos disfuncional que el coito heterosexual.


(*) Ernest Gräfenberg, el famoso ginecólogo del Punto G, decía en 1950 que la eyaculación femenina era uretral. Muchas eyaculadoras manifiestan que efectivamente es así. Ladas, Whipple y Perry creen lo mismo. Véase, de estos autores, el libro The G Spot, capítulo 3: "Female ejaculation."


(**) Véase Marco Aurelio Denegri, De esto y aquello, VII, c. 7: "El Punto G."


(***) Cf. Masters y Johnson, Homosexuality in Perspective, 84.

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